Ahí estaba, dando esa ultima mano a quien por muchos años me la había pedido, como siempre mi mano tocando un tubo frió a pocos centímetros, sin tocarla, simplemente llevándola hacia donde me pidió, a donde por tanto tiempo anhelo ir y por fin estaba, siguiendo el plan que elaboro para ella, pero ejecutado por nosotros, caminando por calles peculiar mente familiares, antes vistas de manera no precencial, de nuevo ese paseo, de nuevo los dos, simplemente se dejaba llevar por nosotros, ella estaba feliz, aunque no lo pareciere, no íbamos solos, mucha gente nos acompaño esta vez, no era la clásica salida donde ella y yo íbamos por un simple encargo que nada salia de la cotidianeidad de cada mes.
Este lugar la vio nacer y orgullosamente paseábamos por las calles, sabiendo que, en mucho tiempo no estaríamos así de cerca, del cielo comenzaron a caer pequeñas intrusas que bombardeaban de liquido nuestros seres, ella subió a su transporte y la seguía firmemente, se escuchaba la música del mariachi, el cielo lloraba, todos llorabamos.
Mi reflejo en el cristal era lo que me hacia saber que realmente estaba ahí, que no era un sueño, mi mente me hacia creer lo contrario, el desfile de punta blanca recorría las calles, saliendo de la catedral, en donde contrajo matrimonio, pasando por la plaza y cruzando la avenida principal, enmudeciendo a las demás almas en cuanto se pasaba cerca de ellas, contagiando nuestro silencio.
Pidieron su canción favorita, se que la disfruto, todos nos mirábamos pero nadie decía nada, solo la seguíamos, no quería separarme de ella, quería seguir a su lado, siempre detrás de ella para darle ese impulso tan necesario para su movimiento sobre ruedas, esta vez avanzaba con ayuda de alguien mas, pero aun así iba detrás de ella.
Llego el momento de abandonar su vehículo, y como siempre extendí mi mano para ayudar a su siguiente paso, de nuevo tome el frió tubo, estábamos con su familia, ellos nos rodeaban, tanto a la izquierda como a la derecha, algunos no estaban listos para este viaje que tenia que emprender, siendo sincero yo tampoco lo estaba.
No recuerdo quien iba ayudandome, ni quien estaba a mi lado, recuerdo unos tiernos ojos dandome aliento, coronados con cabello risado y castaño, nos pidieron detenernos para que pudiéramos despedirnos, las osadas gotas aparecieron de nuevo, esta vez solo por un instante, la destapamos con mucho cuidado y ahí estaba, quieta, un poco diferente pero sin duda era ella, la multitud se conmociono y los sollozos comenzaron, un guerrero mas había caído en esas tierras y esta misma lo reclamaba, teníamos que hacer entrega del mismo.
Unos la besaron y abrazaron, otros lloraron y la acariciaron por ultima vez, yo simplemente la mire, con todo el respeto que se merecía, mire al cielo, pedí a Dios por ella, con afecto y respetuoso cuidado la cubrimos de nuevo, nos pidieron levantarla de nuevo para llevarla a su ultima morada, a donde ella decidió estar, a el lugar que durante años ella arreglo para ella misma, junto con uno de sus nietos y su hijo, a lado de sus padres y en la tierra que la vio nacer.
Iba llena de flores, y rodeada de unos cuantos de ellos también, un hombre salio de entre la multitud y el era el que podría la barrera entre ese traje que ahora yacía dentro de ese árbol transformado y nosotros, sabíamos que ya no estaba ahí, pero aun así no queríamos separarnos.
Termino su labor, concluyo exitosamente esa pared, esa division entre el mundo de los vivos y el de los que ya no están con nosotros, me pare frente a ese muro de frió ladrillo, pence en todo lo que viví con ella, y en que si alguien tenia que darle ese ultimo empujón tenia que ser el mismo que se los dio durante el ultimo año que estubo con nosotros, me despedi y le dije que fue un honor haber estado con ella, haberle sido útil, haberla llevado en su ultimo paseo, que me llevara a conocer de lo que tanto me hablaba, lo que tanto imaginabamos, a donde siempre quisimos ir juntos y no habíamos podido.
Ella me cumplió con llevarme a su tierra y yo le cumplí con dejarla ahí y echarle la mano hasta el ultimo instante.
Se escucharon caminos de michoacan,el golpe traidor y las golondrinas, se lleno de flores esa residencia, unas flores se quedaría con ella, y otras al cumplir su misión, le darían las gracias y regresarian a casa.
María Ayala nos dio una gran lección de vida a todos los que tuvimos que ver con ella, siempre fiel a sus ideas y sus tradiciones, siempre enseñando y otras aprendiendo, siempre "animándonos" a ir por algo, echándonos porras y ayudandonos en lo que ella podía, siempre diciéndonos que si tenemos ganas de algo lo hagamos,ya que hay veces que es demaciado tarde, dándonos la mejor cara que podía darnos.
Ella siempre me dijo que era mi madre, mi segunda madre, este texto es para mi, una de las maneras que tengo para demostrarle cariño, para demostrarle cuanto la extraño y extrañare, recordando lo mucho que compartimos y que todas las noches que le decía que la quería ella respondía "yo igual hijo, sueña con los angelitos", los lunes de carnitas y tianguis, los sábados de consomé y barbacoa, las mañanas de huaraches y las noches de pan y leche, las tardes cuando la veía en su cama desde el sillón negro donde todos la recordamos sentada, cuando aun usaba bastón.
Los huevitos kinder a los pequeños y los corajes que hacia con los grandes al no quererle pasar la "bolsa de los centavos" al saber sus intenciones con ella, las congeladas de rompope y las quesadillas de la puerta negra, los tacos de chuleta y el atole y los tamales, la palabra "tatemado" y su cabello plateado, su capita azul y sus 2 almohadas, la canción de "jefe" y su siempre amado Lopez Obrador, sus historias del DIF y de sus excursiones, sus chalequitos y sueteres así como sus botitas con peluche, sus hermosos ojos de color que no puedo explicar y que tal vez no vea jamas, y ese gesto que tenia cuando algo no le parecía.
Cuando comías con ella su famoso "¿hijo a que te sabe eso sin chile?", su "toma para un refresco", su risa picara y su gusto por la nieve de limón, siempre se me hizo curioso que dijera "café en leche", su sueño fue tener un coche aunque no supiera manejar, su orgullo siempre fueron sus hijos y siempre fue querida por sus nietos.
Solo me queda decir que con eso me quedo, con los bonitos recuerdos de esa gran mujer, que fue todo un honor ser su nieto, tener su sangre y algunos de sus ideales, ella era una líder, y hasta el ultimo momento, aunque ya no estuviera, nos lidero para dejarnos ese desfile en su honor, en su memoria y nuestro recuerdo.
Dicen que todos los caminos llevan a Roma, pero a mi los caminos de michoacan me llevan a una despedida, un adiós, a una persona que me enseño tantas cosas, a mi jefa María, aquí se queda tu flaco abuela, pero, la voluntad de Dios nos hará reencontrarnos.
Llegaste un 11 de enero de 1933 (tu y yo sabemos que es del 33 por aquello que me contaste) y te nos fuiste un 16 de marzo del 2013, siempre te extrañaremos, tus hermanos, hijos y nietos
viernes, 22 de marzo de 2013
el guerrero caido
6:21:00 a. m.
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