Estaba recostado, sintiendo en mi cuerpo todo ese dolor aquejante, ese dolor en particular que es ocasionado por el arduo esfuerzo físico, solo veía el rustico tejado oxidado y goteante, postrado en esa base de concreto mal colado, con esa casi imperceptible capa de lo que intentaba ser un colchón, habían pasado muchos ciclos desde aquel día en la plataforma, desde ese discurso hacia esa nueva y emergente nación, desde que portaba el uniforme negro con algunas lineas rojas, el cual demostraba que era el líder de aquel pequeño país, olvidado entre la niebla, donde quedaban los que aun luchaban por salir de este lugar tan vació y sin sentido, de El Mundo de los Caídos.
domingo, 5 de mayo de 2013
Notas a mi persona:Capitulo IX, El Sol
4:58:00 a. m.
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Me levante y tome mi vestimenta, los zapatos negros, el pantalón del mismo color con una franja roja de manera un poco mas brillante, que empezaba en la parte de la cintura y concluía en la parte donde el pantalón dejaba su lugar a los zapatos, ese saco con algunas rayas doradas mostrando un rango, los mismos detalles rojos y en la bolsa exterior izquierda el águila sobre el mundo, la cual estaba al frente del sombrero de tipo militar que completaba el atuendo.
Salí de mi improvisada casa, no era en nada diferente de las otras, de hecho, estaba en las afueras de la devastada y mal construida ciudad, tenia que caminar mucho para llegar al hangar, donde partiríamos a la gran búsqueda, a la búsqueda de "El sol".
Mientras caminaba hacia el hangar, pensaba en todo lo que había aprendido en este tiempo que llevaba aquí, en la manera en la que Leusma me había ayudado a descubrir que tenia una flama, en que esta era capaz de congelar, me sorprendió en sobremanera que el color de esta fuera morado, ya que después del negro, es el color mas raro de flama, también paso por mi mente el momento en que Ergreen me enseñaba los puntos débiles de los Derrotistas y los Vencidos.
A mi paso la gente me saludaba y deseaba éxito en la gran asaña de hoy, estaba algo inquieto por la gran búsqueda, caminando por ese sendero de tierra me atropellaban los recuerdos, esos arduos entrenamientos para el control y ataque con la llama de Leusma y esas noches de navegación y pilotaje con Ergreen, a parte de ellos dos había alguien mas en mi mente.
Empezaba a recordar un poco, bueno, mis recuerdos eran casi nulos, recordaba un palacio, era de noche, estaba en medio de un jardín, pensaba sobre una chica, me dirigía hacia ella como Fine, no se si era su nombre o así le decía de cariño, esos eran mis recuerdos de antes del letrero oxidado y el inmenso frió, de mi llegada a El Mundo de los Caídos.
Llegando al hangar ahí estaban todos, los Crash Fonthain con flamantes uniformes nuevos, negros con detalles blancos, en honor a la Fuerza Aérea de la Fonthanna, que según las leyendas, surcaron los cielos antes de que, en este mundo, empezaran a caer los desafortunados, Leusma lucia orgulloso su traje café con detalles verdes y Ergreen lucia radiante en su traje blanco con detalles negros, se veía tan bien que me costo trabajo disimular ante los demás lo que entre ella y yo se había desarrollado tras los arduos entrenamientos de vuelo y navegación, el brillo de sus ojos a la luz de la luna, los pequeños chistes que nos decíamos y tal vez solo nosotros nos reiríamos de ellos, de los besos y los abrazos, de nuestra relación que no podía salir a la luz.
Entramos en el hangar, y allí estaba todo lo necesario para la búsqueda, el aeromotor de Leusma y el mio, es curioso que un auto que funciona a base de energía corporal materializada el cual a base de ella puede volar se llame aeromotor, ademas de otros aeromotores de los Crash Fonthain, todos negros con blanco, en combinación de sus trajes, el flamante color verde del aeromotor de Leusma y el mio, recién renovado con un color negro y un par de lineas rojas, dentro cada uno tenia una copia del mapa, los cuales nos llevarían a el conjunto montañoso de "las escaleras" en la orilla oeste de las montañas de oxidiana.
Mientras todos se alistaban para entrar a sus aeromotores me tome un momento para hablar con Ergreen, salimos del hangar, charlamos un poco sobre todo lo que habíamos vivido juntos y como afectaría a las tropas dar a conocer lo que tanto tiempo llevábamos ocultando.
Dijo que me esperaría que pediría por mi todas las noches, que en cuanto encontremos a "El Sol" prepararemos el ataque contra lo que ellos llamaron "El Imperio de los Luminosos", nos acercamos lentamente uno al otro y pactamos el volvernos a ver con un beso, entramos de nuevo al hangar, ya todos estaban saliendo de el hacia la pista para despegar.
Nadie se percato de nuestra salida, ya que aun no empezaba la etapa de calor en el ciclo, todos dormían posiblemente serian despertados por nuestro desfile de motores y luces en las partes traseras de los aeromotores, dejamos algunos aeromotores para la defensa de la pequeña base a mando de Ergreen.
Fui el ultimo en despegar, fui el ultimo en dejar esa tierra que por ahora es mi hogar, salíamos todos con la misión bien establecida, llevando en nuestros hombros el éxito de la nueva nación o el fracaso y la culpa por la muerte de los pocos habitantes que en nosotros habían depositado su lucha, partíamos entre la niebla, buscando algo que jamas nadie había visto, algo que podría ayudarnos a derrocar al imperio opresor, muchos caeríamos, pero caeríamos libres.
¿Que es aquello que nos espera en esa cordillera de "las escaleras"?
¿Que clase de fortaleza es "El Sol"?
¿Que puedo esperar de Ergreen?
Como siempre desde que llegue a este lugar, hay mas preguntas que respuestas, mas incertidumbre que lo certero, ahora solo tomo firmemente mi volante, que a adquirido un color morado pálido por el color de la flama, solo se que después de esto, queda la libertad o la muerte.
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